Gracias a Dios nunca he vivido de la TV

Foto: Fernanda Silva

Fernanda García en el Café Los Conspiradores en el barrio Lastarria.

Por Mauricio Valenzuela / La Nación Domingo -Domingo 28 de junio de 2009

En las producciones que hago no puedo no preguntar por los contratos. Muchas veces éstos son favorables para mí, pero no me parece cuando eso lo hacen como una excepción para hacerme callar. No me gusta cuando es bueno para mí y no para los demás.
Delicada, de rasgos marcados y una voz ronca que complementa su personalidad entre seria, perfeccionista e irónica. Nunca pierde al caminar su sensual aire de bailarina de flamenco. Fernanda García, actriz y presidenta del Sindicato de Actores (Sidarte), practica desde niña la pasional danza española de la que es maestra. Casi desde la misma época en que estudiaba en el Redland School, donde era compañera de Rodrigo Pinochet. Cuenta que pese a ser la única de izquierda en el curso, alguna vez aceptó la invitación a un cumpleaños del nieto del general. Fernanda, expectante, finalmente en aquella ocasión no vio aparecer al dictador en la fiesta. Quizás quería increparlo como lo hace al cargar sobre su espalda la causa sindical de los actores enfrentándose contra todos: productoras, canales, etc.

No le importa que su rol directivo le juegue en contra a la hora de que la llamen para postular a algún trabajo en televisión. Sus enemigos son todos los que pasen a llevar los derechos legales y sociales de quienes acoge el Sidarte.

Pese a que anda con el tiempo justo, entre llegar y salir corriendo, se hace un tiempo para LND. La picada elegida es el hermoso café Los Conspiradores, en Padre Luis de Valdivia 363. Ahí, entre las imágenes de películas, libros y antigüedades, nos damos un tiempo de conversación. Esta guerrillera del mundo actoral nos habla de sus viajes y sus gustos por la comida. De lo único que no quiere hablar mucho es del fogoso capítulo de "Infieles" donde, como no podía ser de otra manera, interpreta a una sensual bailarina y luce sus erotizantes poses de flamenco.

-¿Qué te gusta de la comida?
-Me gusta harta cosa con verdura. No soy vegetariana, pero no como mucha carne. Prefiero el pescado y cocino unos pollos tailandeses muy ricos. Receta: se dora mucha cebolla, se le pone castañas de cajú, caramelo, dátiles y ciruelas. Especias, pimienta y curry. Se dora el pollo y se sirve sobre un cuscús. He viajado harto y ahí uno aprende muchas cosas.

-Por lo que veo tienes gustos cosmopolitas. Sé que además eres maestra de flamenco.
-Desde los 14 ó 15 años. Siempre me dediqué a eso. Cuando egresé de la Católica a los 21, hacía muchas cosas pero siempre seguía con flamenco. Después hice un diplomado de administración cultural y luego viví cuatro años en España. Ahí estudié y seguí bailando. Trabajaba en teatro, cortometrajes y en la ópera. También fue en esa época en que entré al Sidarte. Me metieron la Paulina Urrutia y Luz Croxatto.

-Debe ser duro llevar tanta responsabilidad en el Sidarte. Te haces cargo de todo el tema de protección legal de los actores.
-Es bien agotador, sobre todo cuando entré porque te dejan medio de lado suponiendo que no tienes experiencia. Mi primera acción sindical fue en contra de la serie "Paz", de TVN, por irregularidades y no pagos. Yo estaba en el elenco y me tocaba ir a pelear con los ejecutivos del canal. Pero no estaba sola. Somos una directiva. Siento que nos hicimos cargo de una deuda que tenía el sindicato, que si bien se reconstruyó después de dictadura, estuvo a punto de desaparecer. Había que volver a lo básico para los actores que es la protección legal y social.

-¿Cómo es lidiar contra monstruos grandes como TVN o Roos Film?
Difícil. Los actores en general no quieren perder su pega ni ser estigmatizados. El miedo todavía existe. Es atávico en esta profesión desde la dictadura. El miedo a los poderes fácticos y a las manos negras de arriba.

-Hace poco no tuviste ningún empacho en decir que la quiebra de Roos Film no fue por la crisis sino por un mal manejo. Dentro del medio de los actores fuiste de las pocas que se atrevieron a dar esa opinión.
-Es que es verdad. La cuestión venía mucho antes de la crisis y fue por mal manejo y por querer abarcar muchas series.

-¿Cómo ser tan franca en un medio donde por hablar en contra te pueden dejar sin pega?
-Arriesgué la pega y la arriesgo siempre. En las producciones que hago no puedo no preguntar por los contratos. Muchas veces éstos son favorables para mí, pero no me parece cuando eso lo hacen como una excepción para hacerme callar. No me gusta cuando es bueno para mí y no para los demás.

-¿Y te han tratado de callar?
-Es difícil que a mí me callen, pero claramente después no me llaman. Este año no he hecho nada audiovisual. Es normal. Yo, gracias a Dios, nunca he vivido de la TV. Trabajo en gestión, soy magíster, soy bailarina, hago clases, etc. Hay que ser consecuente. No puedo quedarme callada aunque sé que el cambio en todo esto es paulatino.

-Con tanto trabajo, ¿cómo haces para tener vida personal, pareja, etc?
-Eso queda medio en segundo plano pero me las arreglo. Tengo intensa vida social, por el sindicato y el teatro. Además soy la directora del Centro Cultural Amanda que queda en Los Cobres de Vitacura, donde hay una sala de conciertos, un teatro y hacemos talleres de baile, de canto, etc.

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